Tomar un vino como este es otra aventura. Uno tiene la sensación de haber bebidos zumos o fantas de estas en muchas ocasiones y nada le conmueve. Es como tomarse un Tim Adams o Wynns (sin lubricantes). Los toques de pimienta y algo de fruta madura eran los mismos al descorchar la botella que al final de la cena. No habia pasado nada. Recuerdo un Stonier de los tintos, o un Yellow Tail repetible, clónico. Nada.
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