Nunca he ocultado mi gusto por los vinos del Bierzo --lástima que a Suiza lleguen muy pocos. Este bierzito ha valido la pena.
Nariz cambiante y con cierta medida de complejidad. Abre con fresas y frambuesa, tabaco, sotobosque, monte bajo y especias (paprika), con un fondo mineral y cenizo que aporta raza. La crianza se percibe discreta, en un plano secundario. Pero tiene una punta resinosa, que complica las cosas --espero se limpie con la aireación. Tiene un paso en boca elegante y de buen equilibrio, aunque su tanicidad se afila con el tiempo en copas, pero igual la crianza aprovecha para despertar y aportar suaves acentos. Con frecuencia usamos la expesión "fácil de beber" para referirnos a vinos para principiantes. En esta botella, dicha expresión cobra otro sentido. Es un vino para la mesa, y con cocina de barrio este bierzo tomaría mucho lustre. 24 CHF en Zurich, unos 15.5 euros.
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