Tostado amarillo. Nueces. Ambarela fresca. Almendras. Y un floral despliegue que va desde los jazmines a la canela y el agua de azahar. Potente y franco. Es como una exhalación. Fugaz. Una sensacion en boca sedosa, dulce brevemente con unos frutos secos casi crujientes. Se hace agua diría. Luego se rinde a lo profundo de la barrica y destacan los terciarios, lo penetrante, lo curvo de la golosina. Un placer discreto, delicado, bien hecho. Muy rico.
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