Amarillo claro con reflejos dorados. En nariz es complejo, se le nota muy joven, con una madera muy dominante que necesita de unos años para integrarse en el conjunto. Es potente, con recuerdos de champiñón, pan tostado, piña y cereales tostados. La expresión frutal está un poco castrada por esa madera. Boca fresco, suave, con tacto graso y notas cítricas refrescantes pero con un fondo de madera que nos confirma el infanticidio que hemos cometido. Esperaremos porque el vino tiene estructura y capacidad suficentes como para evolucionar muy favorablemente. 40-45€
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