No se que le habrá pasado a Jose con su botella (al menos recién abierta) pero yo me encuentro un vino de color amarillo pálido que desprende muy ricos aromas de manzana verde, algo de sidra y un poquito de cítricos.
En boca es sabroso, un pelín carnoso, pero con gran acidez y un amargo final que le dota de cuerpo y que no le hace un vino ligero. Buen ejemplo de un txakolí moderno.
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