Color cereza intenso.
Aroma cerrado al principio (algo salino), poco a poco sale la fruta silvestre, pan tostado, algo de cafe y descaradamente especiado.
En boca es afrutado, sedoso, taninos bien ensamblados, suave paso por boca con un final de regaliz negro.
Un vino rico y muy diferente a su hermano Rafa Cambra II.
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