Beber champagne beneficia ostensiblemente la salud y alarga la vida, o al menos te la hace más llevadera, que ya es.
Si abandonas la botella unos años y al abrirla se muestra así, se da por bien empleado ese tiempo. Notas oxidativas, sí, pero también a peladura de frutos secos, corteza de pan y tiza (sí, incluso un zote como yo, en ocasiones, es capaz de oler la tiza del cole en un vino). Largo, larguísimo. Quien tenga por ahí una botella que la guarde bien guardada una temporada larga porque está para durar, evolucionar y mejorar por un buen tiempo.
(PVP: 33,45 EUR)
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