Color rojo bastante vivo levemente atejado en el ribete.
Nariz muy expresiva desde el primer momento, frutillos rojos y algunas notas herbáceas saltaban en primer plano sobre notas terrosas, leves tostados y algo de cacao. Complejo y muy bonito.
La boca espectacular, con buena estructura, era un placer mantenerlo en boca, taninos pulidos buena acidez y larguísimo final. De lo mejorcito que he bebido. No diré que era un chaval, pero me dió la sensación de estar bebiendo un vino en su plena y mas exhultante madurez. Sguramente se mantendrá bastante tiempo ahí, puesto que no daba ninguna señal de agotamiento. Poco a poco voy aprendiendo que Burdeos si que merece (o al menos merecía) la pena. Por desgracia creo que esta bodega ha cambiado mucho desde los 60.
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