Sobria presentación, sí, pero me temo que nada más.
Su color es cereza de buena intensidad con orilla entre granate y marrón.
Dice muy poco en nariz, algún apunte alcohólico y algo de fruta roja en licor. El roble le aporta algo de especias y ahí se acabó todo. Todo muy cortito.
La boca es lo peor, casi sin sabor, parece crudo, blando y sin postgusto.
Si mis experiencias por la vieja Italia van a ser así, desempolvo las fotos y cintas VHS del viaje de novios y tiro del recuerdo.
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