Me gusta, me va esa buenisima deficion de Mario Soldati (*). Vino hermoso, tranquilo, con una ligera dulzura que llega de la bondad de la fruta imponente, y los aromas entre la camomila y unas puntas de especias, hay semillas de tunos y algo de piel de támaras maduras, las piedras mojadas, algo de hierbas, una acidez seca y fria que pesa en la boca y alarga todas las sensaciones; es un vino con una brillantez y equilibrio impresionante y deja el maravilloso toque mineral tan peculiar con un lejano atisbo de queroseno, pieles de manzanas, largo, largo. Maravillosa charla en casa de Alois y este vino, junto al Auf der Mauer de Bassermann Jordan...Inaudita y apasionada velada. Y nos esperaba Pfälz todavia... Necesitaba pisar el acelerador. Llevarme esta maravilla tan elegante en el alma, aunque viese mi pena por el retrovisor. Paranoias del riesling ( Crosby, Still, Nash & Young?)
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