¿Qué decir de este mítico de champagne? Pues poco queda por decir más que está acorde a su fama. Es fino y elegante, sin duda de los mejores, aunque otra cosa es el precio que debemos pagar por tal exclusividad, que nada tiene que ver con su calidad. Dicho esto, creo que 40€ menos los situarían en su margen de precios correcto, lo que no lo convierten en un champange de bajo coste, ni mucho menos, pero ya estaríamos en la línea de precios de sus competidores en calidad.
De color dorado suave forma rosario y corona en la copa.
Nariz inicialmente algo sutil, no es un vino explosivo que se muestre rápidamente: un poco de bollería, unos cítricos muy finos y algún apunte mineral de tiza. Pero poco a poco se viene arriba y empieza a dar notas florales, notas de mantequilla, de bollería recién horneada, frutos secos, nueces caramelizadas... Nariz cambiante y, ante todo, equilibrada.
En boca, pese a que otros destacan por su acidez, y este no deja de tener una excelente acidez, Dom Perignon siempre es un ejemplo de integración del carbónico. Aquí suma, siempre suma. No es algo que refresque sin más, es algo que va adherido a toda su expresión en boca, a esas notas ligeramente dulces de azúcar tostado, de cítricos, de bergamota. A esas notas de florales a esos recuerdos de flores blancas.
Sin duda es un gran champagne.
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