Hubo un tiempo en el que para ser trendy, estar en lo que se está, incluso interesantemente (pronunciese narcisistamente) fashion había que saber quién era Diana Krall e incluso mucho mejor, tener al menos un CD suyo.
Ahora eres poco menos que un Don Nadie si no tienes un disco (¡vinilo of course!) de John Coltrane, que ha de estar necesariamente a la vista. Hay que ser fashion y demostrarlo, de otro modo eres como El Hombre Invisible que sólo lo es cuando nadie lo mira. Además en el i-pod has de tener lo último de Pink Martini.
¿Trendy? ¿Fashion? ¡Qué narices! Pero si esta gaseosa está espléndida así, tal cual, no es de Champagne, no es Cava y ni idea de si le habrán dado puntos en alguna guía, alguna revista. Hace un calor de narices y este espumoso es directo, sencillo, refrescante. ¿Pero es que quieres algo más con la que está cayendo?
(PVP: 13,86 EUR)
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