Experiencias religiosas, encuentros con los verdaderos gran reservas... hay muchas formas de llamarlo. Al margen que sean de un gusto u otro, a estos grandes vinos siempre les rodea el tiempo, algo que tanto nos impone. Lo que no sé es si todos se merecen ese calificativo, pues dudo que la mayoría aguanten de esta manera. Este Viña Tondonia de color espirituoso que pasaré de largo, entre otras cosas porque no es destacable al ser el que le toca, está lleno de matices sutiles, interior de caja de madera, puros, especias tanto dulces como secas, canela en rama, clavo, enebro... con un pequeño atisbo de la fruta roja licorosa que más tarde se siente más en boca, donde está sumamente pulido y con ese toque de madera curtida y vieja. Su postgusto final es lo que más me gusta ya que me viene el perfume de los frasquitos de especias donde se han guardado el clavo y enebro que apuntaba en nariz. Toda una noria.
No me atrevo a esos 70 €. ponerle una RCP, pues es un vino que casi por norma está fuera de mis parámetros, hablo de estilo además de precio, pero si reconozco haber hecho un esfuerzo de comprensión y admitir que a esta pierna de ciervo fileteada al vino de madeira le ha ido genial. Vaya... parece que el juego esté en mezclar sabores largos y suaves como los de este vino con otros acusados como los de la caza. No si al final, esto del maridaje parece tener sentido.
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