Este Johannisberg Hölle junto al de Geisenheimer de los mejores pagos en Rheingau. Hay que dejar este vino darle su tiempo. Abrirlo en copa balon y no tocarlo en un rato. Luego llega ese desarrollo en nariz con notas de gasolina como un nozzle pulverizando encima de frutas, azahares, lirios, fresas y rosas blancas, pero sin llegar a nada agresivo (esa radiante dulzura casi narcótica), su toque en boca es un grito acido, corto, pero suave, dando notas cremosas, piel de naranja y hasta corrosivos azucares que templan la lengua y enfervorizan el paladar con extensísima perspectiva.
Un enorme vino aromatizado, largo, desenvolviendose...insólito y arrogante de placer.
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