A la vista presenta un color picota con ribetes granatosos, con una capa alta y una lagrima ancha y densa.
En la nariz presenta una media intensidad, complejo, con fruta de tipo negra, sobre todo, madura y detalles de cacao.
Al paso por la boca se muestra con poca expresión de entrada y con complejidad según va pasando el rato, no es muy expresivo en ningún momento y no me encandila con nada en esta fase.
Botella numero 4978.
No he conseguido identificarme con este vino y supongo que con mucho tiempo hubiese sacado mucho más de él, pero quizás el haber probado primero el Parada de Atauta y haberme sorprendido tan gratamente, a este de forma refleja le estaba esperando mucho más.
Yo tengo la duda que si no hubiesemos probado el otro primero y con un buen rato dedicado a este vino, le hubiesemos apreciado mejor.
De todas las maneras, ni tu ni yo somos de los ahora llamados vinos viejunos.
Esos se los dejamos a Compos...
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