De acidez asombrosa, y tanino terrenal, sorprende que una garnacha dé tantas tonalidades minerales y a sotobosque. Aunque del 2007, es un vino de fácil paso, y frescura (veremos como evoluciona a lo largo delos años). Se asemeja a los vinos de Calatayud, pero creo que conlleva mayor complejidad en sabor y textura. En la comunidad de Madrid, va a dar mucho de que hablar. Con toda sinceridad, desconozco muchos datos de la bodega, dado a su reciente creación. Raúl Perez, si que ha realizado un gran trabajo en este caso.
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