El trabajo en la viña es de suyo difícil. Pues en el pago de Goldtröpchen en Piesport es un deporte extremo. Quizá por eso el nombre de Goldtröpchen se traduce como "gotas de lluvia dorada", en clara alusión a sus vinos.
Este es uno de los riesling del Mosela más minerales que he probado en un buen rato, con claras trazas de arenisca y acentos de gis, y definitivamente "metálico". Con el aire ofrece una perfil denso, profundo y complejo en su juventud, con una gran carga frutal de melocotón, membrillo, fruta de la pasión; flanqueda por frutos secos, nuez moscada y hierba cortada. Tiene un volumen amplio que no se corresponde su bajo grado, y un recorrido que va dejando fruta amarilla por todos lados, de magnífico balance e integración. En la salida pierde algo de empuje, pero se las arregla para combina el amargor y tosca dulzura de las toronjas y deja además algún recuerdo a miel. Como dato curioso, este vinatero lo embotella como Mosel a secas, no Mosel-Saar-Ruwer. 19 CHF en Zurich, unos 13 euros. ¿Será un chollo? Me pregunto que pensarán mis dos lectores.
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