Algunos vinos franceses habitan en mi bodega. Cuando abro uno de ellos espero lo mejor, ya que fueron seleccionados cuidadosamente. Sin embargo el paso del tiempo a veces actúa en su contra. Este fué el caso.
Color rojo rubí de buena capa. Aromas tenues, algo flojos a mi entender, frutos rojos en licor, chocolate, cueros, hierba seca. En boca cierta untuosidad, poco nervio, taninos pulidos, sin carácter ni apenas persistencia.
Sus méritos eran medallas de oro en Burdeos y coup de coeur en la guía Hachette del país vecino, que junto a un precio razonable -15 euros- presagiaban una botella orgullosa. Cuatro años en bodega acabaron con ella. Au revoir!
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