Botella muy bonita, de cristal corpulento, cápsula y corcho de máxima calidad, éste último largo y consistente.
Visual: rojo picota claro, capa alta, lágrima abundante, densa pero fina. Menisco con ribete rubí-cardenalicio muy abundante, pequeñísimos reflejos ligeramente teja que indican la crianza en roble americano.
Nariz: al descorchar no se muestra muy abierto, pero al airear aparece fruta negra sobremadurada, madera de alta calidad, vainilla, especiados, fondo de regaliz y balsámico-mentolados. No aprecio aromas terciarios. A este vino le quedaba aún muchísima vida en botella.
Boca: vino contundente pero, a la vez, con taninos nada astringentes, tremendamente dóciles, entrada muy agradable, ya indica que bebemos algo más que un vino al uso, sabor a fruta con toques de especias y a madera-mentolados fantásticos. Acidez bastante elevada pero nada desagradable, el equilibrio entre alcohol-madera-fruta-acidez es maravilloso. Retronasal notable y agradable, fondo y final largo, de un minuto o más. Un vino que deja huella.
Para mí, este Pesquera "básico" es un clásico de la Ribera fantástico y con una RCP impresionante. Soy un enamorado de los vinos del gran maestro Alejandro Fernández :)
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