Ya llevo tres añadas seguidas catando este vino, lo que confirma que es el típico "vino comercial de aeropuerto". Y es que mi cultura de vinos alemanes es nula, eso sí, lo que estoy seguro es mi predileccíon por los Rieslings.
Amarillo verdoso, pajizo. Nariz muy intensa y golosa. Notas de pera en almibar. Muy dulce, sin empalagar. En boca es fresco, Largo y dulce. Algo de acidez. Ha maridado perfetamente con un micuit de foie vizcaino.
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