Pues eso. Si uno quiere un saint-emilion, compra eso; no un montagne saint-emilion. Pero estas AOC satélites (montagne, lussac, lalande de pomerol, incluso fronsac) pueden dar muy buenos vinos a una fracción del precio que piden sus vecinos más ilustres.
Este es uno de ellos. De hecho tiene un perfil que recuerda muchísimo a un saint-emilion, con un merlot rebosante de fruta roja de exacta madurez, con cremosos acentos capuccino, suaves torrefactos y minerales que le añaden complejidad. Por ahí hay un verdor que al principio complica las cosas, pero se aclara. De amplio volumen y generosa fruta en boca, con una carga tánica prominente y bien integrada, de buena longitud y recorrido que no pierde interés. El vino no es ningún ejemplo de 'modernidad' y que bueno que así sea. 20 CHF en Zurich, unos 13 euros. Si a mis dos lectores no les alcanzó para un saint-emilion, aquí tienen esta alternativa.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.