Color amarillo dorado con reflejos verdosos. La nariz más fina y elegante que me he encontrado por el momento rebosa mineralidad, notas de cítricos sobre fondo de una avellana tostada muy sutil. En boca casi roza la perfección, tiene gran una estructura aportada por una acidez sublime y envolvente, equilibrado, sedoso, muy fresco y expresivo tiene un postgusto larguísimo. Un vino que tiene mucha vida por delante, pero que se disfruta ya, un vino que quedará en el recuerdo para siempre. Gracias Zambullini por este regalo. Precio en internet a 250 euros aprox.
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