Dorado intenso limpio y brillante.
Nariz de media intensidad, madura, con cierta complejidad. Notas de flores marchitas, fruta blanca de hueso, toques minerales, un cierto deje especiado y un mínimo recuerdo de hierbas aromáticas completan una paleta de cierta prestancia y profundidad.
En boca se muestra igualmente maduro y redondo, con una acidez limpia y compensada, de paso graso y opulento pero siempre equilibrado. Final largo de frutas maduras y tonos minerales con un dulzor contenido que apenas llega a notarse. Buena persistencia.
Un vino cuyas credenciales nos hacían pensar en más que lo que nos dio en esta cata, quizá el problema es que tuvo que lidiar con monstruos como un Kirchenstück Auslese 71 o un TBA 94. Volveremos a catarlo con más tranquilidad y veremos. De momento, lo dejamos en un buen Auslese maduro.
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