Volvemos a catar este vino y cierto es que ahora nos ha convencido mucho más. La vez anterior que lo probamos fue en un contexto de muchos otros vinos y además le tocó lidiar con otros muy superiores como fueron un Kirschentuck Aulsese 1971 y un Kirschentuck TBA 1994. Ahora, en casa tranquilamente y acompañando a las excelentes torrijas de mi mujer, la cosa ha cambiado.
El color es maduro, oro viejo con destellos ambarinos.
La nariz es intensa, profunda y madura, con toques de flor seca, mieles, minerales, frutas escarchadas, orejones, hierbas aromáticas, especias dulces, piel cítrica. Complejo y profundo.
En boca muestra un gran equilibrio, mantiene acidez, es sabroso y el dulzor final está ya perfectamente integrado en el vino. Final de fruta amarga y especias dulces.
Lo dicho, un magnífico vino, quizá no excepcional pero sí muy bueno, similar en calidad al Gerumpel "R" del 90, pero con esa carga tan especial que proporciona Pechstein. Siempre un placer poder beber rieslings maduros y más en un precio tan ajustado (menos de 30 euros media botella)
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