Navarra vuelve a demostrar su potencial, un tinto “fino”, elegante, lleno de matices que nos sugieren calma para poder interpretarlos.
No esperemos explosión frutal ni tan siquiera de la crianza, Pago de Larrainzar se muestra con sutileza, aromas de fruta negra –ciruela, mora- acompañada por un vestido cremoso con rasgos especiados. Aparecen adornos de la crianza –notas de chocolate y suave café- que se unen con una boca tersa, muy equilibrada donde el alcohol aparece perfectamente integrado, rica acidez y taninos suaves, maduros y domados. Un vino completo y hecho, una demostración del resurgir de los tintos Navarros. Por Cata 9.1 Por RCP 8.5
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