Vista_ Color rojo granate de capa media con ribete sin evolución. Limpio y brillante. Lagrima muy abundante y muy gruesa que cae con rapidez por las paredes de la copa. Este vino sólo por su aspecto ya indica que no es un vino que siga las modas de colores muy cubiertos y gran extracción, parece que gracias a Dios a todavía gente que se aparte de los dictados de los gurús y que hace cosas mas finas y delicadas.
Nariz_ Aromas de delicados de frutillos rojos (cerezas y frambuesas en su punto de madurez) arropados por notas lacteas bastante intensas pero que dan complejidad y dulzor al vino y los aromas tostados y torrefactados. Tiene un fondo especiado más que balsámico de notas de incienso lo que hace crecer en complejidad a este vino.
Boca_ En boca tiene un ataque medio, no es muy contundente la entrada en la boca, pero sin embargo sus taninos de gran calidad y perfectamente integrados crean una trama en la boca que la llena sin resultar agresivo ni cansar los sentidos. Una acidez muy viva de frescura y longitud a este vino, permaneciendo un recuerdo de fruta roja y especias.
Gran trabajo de René Barbier, Fernando Zamora y Christopher Cannan, que han sabido conquistar al mismísimo R. Parker con un vino que en mi modesta opinión se aparta de las modas imperantes, en el que prima la finura, la elegancia y la expresión de la garnacha sin caer en los excesos en los que tan frecuentemente sentimos que caen muchos elaboradores. lastima el precio que como todo vino en el que el americano hace una buena crítica se ha disparado, pero aun así el vino es ESPECTACULAR.
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