Cata vertical 2000, 1995, 1983, 1976 y 1967 en 9º Encuentro Verema
Todavía falto de pulimento tras 10 años de vida, este elegantísimo vino se asoma con un color descaradamente vivaz.
Asistimos a un delicado ejercicio de egoísmo con que el que nos seduce el vino al revelarnos tímidamente su embriagador aroma, pero reservándose para sí el grueso de su portentoso potencial. Esta pose circunspecta y sensual le confiere una distinción sin parangón.
Barre las papilas con cremosidad y aristocracia. Estremece su sedosa amplitud con un paso por boca que apabulla los carrillos.
Se le augura una vida a mesurar por decenios.
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