Directo e intenso se muestra este básico que creemos está casi al nivel de un villages de Puligny.
Tras el desconcierto de la aromática metálica y de aceituna verde empieza el concierto con sonata de primavera-verano a base de fruta de hueso, pera de agua y corteza de lima. En segundo plano aparecen las hierbas y la nota mineral. Al final pero siempre presente, la percusión entra con notas de brioche. Maduro pero fresco...siempre intenso.
Una boca con chicha sostenida por una buena acidez provoca un juego casi infantil como el de tirar de la cuerda.
Muy rico y envolvente.
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