Lo he servido junto a un 1999 que ya está en los limites del clasicismo con relacion a este 2005 mas profundo en divagaciones que traen maderas nobles y sus sabores en boca que recuerdan una sala de fumadores de pipa egipcia con mucho ahumado y da la sensacion que necesita todavia similar la madera, con higos en pastel, buena armonia, minerales como humo de silice, fruta negra y anis y el sabor de una buena uva. Mucha bulla veo yo aqui en este vino que aunque me gusta me resulta muy candy.
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