Pues sí, porque con este vino acabas igual que en un concierto de AC/DC. Quieres otra más y no te cansas. Quieres que no se acabe. Quieres que siga ahí. Un Barolo clásico, tradicional, fino, complejo, lleno de acidez, lleno de vida, tánico, poderoso, vino para comer con él y charlar sobre él alrededor de una comida. Enorme Barolo que hemos vuelto a disfrutar unos días después. Y queremos otra, otra, otra….
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