Pues el caso es que al colgar la nota de cata, dudaba acerca de si era mi primer Martinet Bru catado y creo que ciertamente es así. Y eso que su famoso hermano mayor, es uno de mis tintos preferidos del Priorat; por ello creo que me he sorprendido a mí mismo, buscando por vez primera, impresiones sobre este Bru.
Y he de decir que casi me ha sorprendido más de lo que imaginaba que lo fuera a hacer. Para bien, por supuesto.
Visualmente, se presenta con un picota granate de ribete brillante; lágrima ligera y transparente.
La nariz resulta atractiva; sugestiva y expresiva. Delicada, diría yo.
Combina intensidad y cierta potencia con muchas cosas interesantes: fruta madura, notas agradablemente mentoladas. No noto tanto alcohol como mis amigos Ibor, pero sí esa sensación al tiempo, de fruta del bosque dulce en forma de mermelada. Aromático por definición. Buena nariz.
En boca entra decidido. Redondo, sabroso y elegante. Buena longitud; sedoso y con cierta densidad. Taninos educados. Sensaciones de la crianza (vainillas) y algo de fruta que aparecerá bastante madurada al final del trago. Buena y fina persistencia. Acidez media.
Volveré a por alguna botellita más (en mi caso, pagué algo menos de 15€).
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.