Por obra y gracia del amigo Oscar Somontano, pude alegrarme el paladar con este tinto de Abadal, uno de mis vinos pendientes de la bodega y, la verdad, es que me gustó mucho.
Viste un color picota oscuro con buen brillo y una capa media-alta en copa.
La nariz, más que potente en intensidad, seduce más por una profunda complejidad. Y cito "profunda", porque parece que se muestra algo perezoso a la hora de descubrir todo lo que lleva adentro. La primera nota la pone la fruta madura, más bien negra, en la nariz y unos balsámicos elegantes que le aporta mucha clase. Luego, conforme se descubre, surgen las especias (pimienta negra); algún aporte de la madera ( no excesivo) y un final donde surge el cacao o sobretodo notas de café, que van de menos a más.
En boca, resulta bastante potente, amplio, largo. Tanino elegante y bien definido. Con un recorrrido que deja "una funda aterciopelada" en el paladar. Final bastante persistente y con dejes frutales.
Me parece uno de los vinos de Abadal más logrados ( aunque reconozco que me faltan "los grandes" por catar). Interesante y con una buena RCP.
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