Tenemos una cita dentro de un año, los tres, tú, yo y el Altos de Losada, no lo olvides ;)
Si tuviera que definir a este vino con una palabra, elegiría la palabra elegancia. Elegancia en todo su concepto, definida como forma bella de expresar los pensamientos, pues a eso nos incita este vino.
La botella resulta atractiva, etiqueta blanca con un pájaro rojo (especie de paloma) con una rama (de olivo), que llama a la paz y a compartir la botella con amigos. La contraetiqueta informa sobre el vino y la filosofía de la bodega, interesante. El corcho acertado, y la cápsula aparece sin marcar, pero muy estilosa, me ha recordado a un joven vestido de frac, presentimiento de una noche larga e interesante.
Presenta un color rojo cereza oscuro, tan oscuro que casi diría negro, rodeado de un ribete morado y una capa de intensidad alta. Al mover la copa, presume de finas lágrimas que caen lentamente tiñendo el cristal de suaves hilos granates. Posee una densidad inquietante, tanta, que tiendes a pensar que hay algo más que vino en la copa, pero no, sólo es su cuerpo, un cuerpo denso y abigarrado, pero limpio y brillante.
Al acercar la nariz, tímidamente empieza la sinfonía de aromas, aparecen frutos negros por doquier, como si estuvieran en compota, unidos a unas notas minerales intensas a grafito que nos muestra que sus orígenes están en esos suelos pizarrosos leoneses. Con orgullo sigue mostrando sus encantos, que son muchos, aparecen notas a avellanas y cacao que con cierto toque goloso, me hace retroceder a la niñez. Si al principio se mostraba tímido, ahora, pasada una hora desde su apertura, se muestra desinhibido, y brilla en todo su esplendor, yogur de moras unido a toques balsámicos con notas a violetas y especias, impregnan mi nariz.
El preludio visual y nasal nos incita a seguir conociendo más a este invitado. En la ceremonia gustativa, posee un buen ataque, resulta fresco, entra con nobleza, directo, mostrando esas frutas negras en compota, mezcladas con especias y toques a cacao y café. Muestra sutilmente la madera de su paso durante 15 meses en barrica de roble francés, integrándose a la perfección con los demás aromas. Posee una acidez redonda y una carnosidad casi casi voluptuosa, que acaba con un postgusto largo y goloso.
Es un vino noble, muy joven en su evolución y con un gran cuerpo que debe modelar y estructurar, cuando eso llegue (aproximadamente 1 año) resultará explosivo y dará mucho que hablar…
Tenemos una cita dentro de un año, los tres, tú, yo y el Altos de Losada, no lo olvides ;)
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.