Por su varietal autóctono, la trepat, procedente en este caso de viñas viejas. Botella bordelesa transparente, cápsula de plástico, corcho sencillo. Etiqueta apaisada con la foto de la bodega modernista, contraetiqueta con información de dicho edificio, construido en 1912 por el arquitecto Pere Domènech.
Bonito color rosa oscuro, nariz de intensidad media: fresa, grosella, mora,...
En boca sabroso, fresco y de muy correcta acidez.
En la Conca la trepat consigue vinos interesantes y de futuro.
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