Vista: Amarillo pajizo con destellos todavía alimonados. limpio y brillante
Nariz: Auténtico guantazo de verdejo en estado puro y salvaje: Piña, hinojo, hierba verde, laurel y algo de boj. Tras oxigenar y dejarlo un minuto en reposo, el alcohol aparece y doma los primarios, a la vez que ciertas notas de limón y naranja madura dulcifican la sensación y le aportan un toque perfumado.
Boca: Entrada seca y bastante fresca con la acidez presente desde el comienzo hasta el posgusto. Paso algo amplio y expansivo, con un cierto peso en boca. El centro sigue siendo una orgía de fruta blanca (albaricoque, piel de melocotón y paraguaya), piña, pomelo y lima. La retronasal nos devuelve la hierba fresca y el laurel, aunque ya matizados por una excesiva presencia alcohólica. Posgusto larguísimo donde predomina la acidez mordiente y el amargor propio de la parte blanca de la piel de limón.
Conclusión. Se podría decir que es el vino perfecto para explicarle a alguien que es un vino de verdejo y como debe oler y saber (lo de las levaduras cultivadas que han provocado estos niveles lo dejamos para otra ocasión). Varietal y con una enorme tipicidad, dentro del rango de precio en el que se mueve (5,5 €), me parece bastante adecuado para acompañar un pescado blanco o una empanada de bonito. La acidez y el alcohol le van a hacer resistir perfectamente algunos meses más (incluso un año). Lo serviría a unos 7- 8º C, ya que a más temperatura el alcohol que no está demasiado bien integrado puede resultar desagradable.
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