Color amarillo tipo oro viejo muy intenso, el cual cuando hay poca cantidad presenta iridiscencias verdosas. Lágrima abundante con lenta caida.
En nariz es muy complejo, ya que en un principio se muestra entre mineral y metálico (me ha recordado el cobre, y ya anticipa que es muy alcohólico.
En boca lo primero que me ha llamado la antención es que la minerlidad, y sobre todo, sus aromas metálicos, son los primeros atributos que se saborean, junto con grandes notas a vainilla. Al cabo de un cierto tiempo, se notan sabores a naranja, y finalmente me han venido a la mente el sabor del ron. De post gusto muy largo y agradable. Otro aspecto que me ha llamado la atención es que cada vez que probaba este vin, he tenido la sensación como si tuviese un poco de aguja, pero muy, muy sutil y escasa duración.
Que se trata de un vino blanco es evidente por su color, pero por el resto de sensaciones y en el caso de haberlo probado con los ojos tapados, no estoy seguro de haberlo identificado como tal.
Una última curiosidad es que en la etiqueta se repoduce parcialmente un poema del poeta catalán Miquel Martí i Pol, por lo que además de cultivarnos el paladar, también nos cultiva el alma.
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