Estilizada botella que viste etiqueta blanca, sobria pero elegante, con una B de Basilio y su año, 2009. En la contraetiqueta nos informa del contenido, garnacha blanca y viura, una combinación bastante inaudita, pero que inspira buenas sensaciones. No hay cápsula, sino una especie de tapón de rosca que al ser destapado muestra una sorpresa, no hay corcho, sino un coqueto y seductor tapón de cristal.
En copa presenta un color amarillo pálido, pálido, que al agitar muestra abundante lágrima, de tamaño medio.
En nariz es irresistible, posee un aroma tremendamente alegre, desenfadado y muy expresivo, aparecen notas a frutas de hueso, entremezcladas con aromas a flores blancas y un fondo a cítricos. Tiene ciertos toques a madera, de ese pequeño tiempo que ha pasado en roble y un puntito a especias dulces.
En boca, ¡¡qué boca¡¡, todo lo que se percibe en nariz, se siente aquí…Sabroso, carnoso, parece como si estuvieras bebiendo fruta, con un suave toque dulce. Posee un gran cuerpo con una acidez correcta, que te deja un amplio y exquisito recuerdo en el paladar.
Vino que quizás no te deje sin palabras, pero si con la boca abierta durante un buen rato, rezuma glamour por todos sus poros.
Si no hubiera sido por lo que ha sido, seguramente nunca hubiera probado este vino (sólo 888 botellas). Muchas gracias Raúl, por poner en mi copa este vino, ha sido una auténtica delicia…
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.