De color dorado y luminoso, es intenso pero excesivo y artificial en nariz : olor marcado a galán de noche con toques de fruta escarchada y de azúcar de vainilla. La boca es muy grasa, espectacular, sin frescura y empalagosa. No nos atraen estos blancos hiperconcentrados, caricaturescos y provocativos. Para nuestro gusto, el roble francés adultera el sabor peculiar del varietal verdejo que, en cierto modo, falta de naturalidad : demasiada fruta, demasiada madera y, encima, demasiado alcohol. A nuestro parecer, no se trata de un vino representativo de la D.O. Rueda sino de un mero producto elaborado expresamente para los aficionados a una imagen de marca. ( PVP : 12,30 € )
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