Vino joven, frutal y fresco, clásico de Rioja para beber todos los días sin agujerear el bolsillo.
Es importante tomarlo bien fresco, entre 12-14 grados, pues es como realmente entra bien y como mejor se aprecian sus cualidades. Si lo tomamos a 17-18 grados apreciaremos más el alcohol y su evidente falta de bouquet (no busca esto).
Visual: color rubí, ribete y tonos violáceos, brillante, bonito, limpio, lágrima fina.
Nariz: buena intensidad aromática para su categoría, mucha fruta roja, a la temperatura apropiada el alcohol apenas se percibe en nariz.
Boca: a la temperatura recomendada (12-14 grados), tiene una entrada fácil, agradable, aterciopelada, invita a beber. Mucha frescura, carnoso, goloso y sabroso. Final medio-largo y postgusto agradable.
En definitiva, un vino con una muy buena RCP para lo que cuesta (por menos de 3 euros, generalmente sale por 2 euros/botella y, con ofertas, podemos quedarnos en 1 euro y pico).
Difícilmente podemos pedirle más por dicho precio, pues cumple perfectamente para lo que es: comidas de diario en las que queremos beber un vino aceptablemente bueno con toques clásicos de Rioja, fresco, que NO REQUIERE GASEOSA, a un precio razonable pero totalmente alejado (muy por encima), de vinos de tetrabrick y otros experimentos más económicos que, en mi opinión, están aguados, insulsos y exentos de aroma y sabor (y que no sirven más que para hacer sangría o kalimotxos).
A mí personalmente, para el día a día, me gusta.
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