Servido una vez más en formato magnum con una aireación previa de ocho horas. El enólogo Hugo D'Acosta señaló en alguna ocasión que él no prefiere decantar. Nosotros nos sumamos a ese criterio. El vino aún así se mostró un tanto cerrado en nariz, pero hay tantos factores que pudieron influir: transporte en carretera 3 días antes y la lucha por mantenerlo a la temperatura adecuada en medio de un verano inclemente. Aún así, el vino mostró una evolución notable para una añada controvertida. Los matices adquiridos eran ya muy similares a los de otras añadas consideradas por algunos como más afortunadas. Estaban ya ahí los toques de chocolate blanco en nariz y en boca. Cuando por fin logramos darle la temperatura correcta, el vino resultó delicioso y con una integración muy agradable de su carácter marino dentro de todo el conjunto.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.