Circunstancias de la vida han hecho que probara hace menos de un mes el 2011 en la bodega de Ferrer, este blanco hecho por Bobet. Ahora al probar 2010 compruebo que la botella debe de mejorarlo porque me gustó más que el 2011.
Color amarillo con tonos hacia dorados, limpio, brilante. En nariz destacan notas cítricas, fruta blanca y algo de mineralidad con buena intensidad. En boca es fresco pero complejo, se nota la fruta y los cítricos de forma equilibrada.
Creo que incluso mejor esperar unos cuantos meses. El resultado final del esfuerzo de conseguirlo (un riesling catalan) creo que es destacable.
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