Cereza oscura de media capa con menisco rosa fuerte.
Nariz peculiar, con un registro muy acusado, que no es otro que el tabaco negro mentolado. Me viene a la cabeza el recuerdo del primer cigarrillo que fumé: Piper. Luego, un aroma refinado, como de suave mantequilla, de vainilla, de fresones. Notas de pinar... con alguien haciendo una hoguera, pues el humo no se disipa.
En boca comienza sedoso, con un primer golpe de cacao, para tornarse algo herbáceo y rugoso. Buena acidez y punto de amargor. Vivo, grácil. Final dulce y cítrico.
Cada trago que le doy me gusta más.
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