Sigue basicamente igual. Es como un púgil fornido que pelea en la distancia corta, carece de baile, pero sus golpes son certeros y contundentes.
Más potente que intenso, cerezas y especias. Su crianza se intuye más que se aprecia. Llena la boca, carnoso y de tanino vigoroso. Es aquí donde tiene su mejor gancho, valga una vez más el término del deporte del K.O. pues es sabrosón (cereza golosa) y cuenta con una acidez que le otorga largura.
Se parte la cara con mis platos de cuchara, y por lo tanto, apuesto por él.
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