Aún hoy día es descorazonador observar entre los consumidores ciertas reticencias a la hora de adquirir vinos de esta DO, o de su vecina Yecla, que goza entre los aficionados de un pelín más de prestigio.
Y dado lo difícil que resulta vinificar esta variedad con estos grados de maduración, la baja producción que suele lograrse, en fin, el resultado obtenido y el bajo precio, no imagino dónde gana dinero esta bodega.
El vino es completísimo en todos los sentidos, con gran carácter varietal y personalidad. Es fresco y no espirituoso como se suele sospechar de esta variedad, eso sí, con un potencial de envejecimiento que yo jamás pondré a prueba porque está para beber ya.
Visualmente inmejorable, cereza muy intenso, borde granate, limpio y brillante, de buena capa.
En nariz es fragante, los comentarios de cata precedentes se ajustan mucho a mi percepción.
En boca además es elegante, sabroso (matices salinos y minerales), muy ensamblado, equilibrado, con cuerpo, con volumen y muy persistente (tanino muy elegante de la barrica).
Por algo menos de 10 €, se puede disfrutar esta maravilla a los que aún muchas personas no comprarían por ser de Jumilla, una prisión muy injusta.
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