Y es que este Juan Gil nunca deja indiferente a quien lo prueba. Gustará más o menos...pero gusta. Y si te haces fan de él, estás perdido.
Picota granate oscuro de capa media-alta. Lágrima ligera y transparente en el conjunto y, a pesar de ello, bien visible en el cristal de la copa.
Esta Monastrell siempre me resulta embriagadora en nariz. Y ahora no es menos. Las primeras copas, parecen que sueltan fruta madura, más bien negra, y olivas negras. Pero conforme evoluciona, perfuma toda la copa con los balsámicos (impresionante el regaliz negro) y algún deje licoroso especiado y torrefacto. La madera no está marcada, pero ésto no le quita atractivo. Muy al contrario, resulta una nariz intensa y fresca.
En boca, más de lo mismo. Sabrosón y goloso. Con una acidez presente y un tanino frutal bastante pulido. Recorrido bastante largo en el paladar. Frutoso. Persitencia notable al final, donde regresa el regaliz y ciertas notas tostadas en el postgusto.
Como bien comentan por aquí: nunca te deja mal. Además no te dejas la cartera y si lo presentas ante los no muy iniciados en esto del vino, "te apuntas un tanto".
"Jumilla is Spain"!!
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