El 2 de noviembre, se celebra el Día de Los Muertos : una buena ocasión para abrir esta botella de champán, un champán inexorablemente condenado a la decrepitud. Como el labrador de La Fontaine, a punto de acabar su vida, el moribundo se despertó de su letargo, ante la estupefacción general. En la nariz, nos encontramos con un vino intenso y juvenil ; en boca, se muestra a la vez delicado y carnoso, bastante largo, con predominio de notas de panecillo recién salido del horno y de cerezas en conserva : una manera de reivindicar su identitad. Lo creían perdido pero aún no ha dicho su última palabra.
No supo envejecer bien : su nariz ha disminuado considerablemente y, en boca, todo está reducido a la mínima expresión : algo de bollería y un agradable picor en la lengua. Lo que nos dice ahora este vino en declive, caminando con bastón, es tan aburrido que nos preguntamos cuántas burbujas hay en una copa de champán.
Con mucha amabilidad, les explica la Señora Lamiable que - si no los gusta el vestido de sus botellas - más vale jarrear con delicadeza su champán. En una garrafa antigua, su color bermejo hace un efecto bárbaro ; la burbuja es microscópica y el vino gana en finura. En nariz, hay notas de zumo de granada, de melón y de trigo candeal ; en boca, este " blanc de noirs " ha cambiado por completo : es más serio, más cincelado - como un rostro burilado por el tiempo - y el postgusto viene marcado por la cereza. ......................................................................................................................................................................................
Avec une grande amabilité, Madame Lamiable vous explique que - si vous n'aimez pas l'habillage de ses bouteilles - mieux vaut carafer délicatement son champagne. Dans une carafe ancienne, sa blondeur vénitienne en jette ; les bulles sont microscopiques et le vin a gagné en finesse. Au nez, il y a des notes de jus de grenade, de melon et de froment ; en bouche, ce " blanc de noirs " a changé du tout au tout : il est plus sérieux, plus ciselé - comme un visage buriné par le temps - etc.
Ce blanc de noirs est une sorte de cru, parce qu'il est issu d'une petite parcelle située au lieu-dit " Les Meslaines ", sur les meilleurs terroirs calcaires. Les vieilles vignes de pinot noir donnent un vin dont la robe tire un peu sur le rose, avec des bulles lilliputiennes et lentes qui ne forment pas de couronne. Son parfum peut surprendre parce qu'il évoque le melon et la fraise. En bouche, il est frais mais doux, rond, mûr, très charnu, avec une finale un rien sucrée : il déploie des saveurs de pulpe de grenade et de noisettes grillées. Des goûts et des couleurs on ne discute pas, comme dit le proverbe : néanmoins, cette bouteille de champagne, habillée d'un papier bleu, jaune, rouge et vert, semble déguisée en perroquet & dépasse les limites de la laideur.
Este blanco de negro es una especie de caldo, porque procede de una pequeña parcela ubicada en la aldea de " Les Meslaines ", en los mejores terruños calcáreos. Las cepas viejas de pinot noir dan lugar a un vino de color un pelín rosado, con burbuja liliputiense y lenta que no forma corona : su perfume puede sorprender porque recuerda al melón y a la fresa. En boca, resulta fresco pero suave, redondo, maduro, muy carnoso, y deja un final ligeramente dulce : despliegue sabores a pulpa de granada y a avellanas tostadas. Para gustos se han hecho colores, como reza el refrán : sin embargo, esta botella de champán, forrada con papel azul, amarillo, rojo y verde, parece disfrazada de loro y sobrepasa los límites de la fealdad. ( PVP : 23 € )
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