El vino presenta un color amarillo pálido o pajizo : nada extraño. En nariz, sorprende con un olor vulgar a pis de gato que evoluciona hacia un aroma, digamos, de yema de casis, quizás. Pero es en boca donde verdaderamente este blanco asombra porque, al principio, recuerda al pomelo pero sobre todo a la infusión de tilo o de manzanilla, algo por el estilo, y, al cabo de media hora, ya no sabe a nada. La propiedad ha cambiado de manos : hay mucha tela que cortar, lo supongo. ( PVP : 15 € )
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.