El olor a cerezas con el que comienza no te hace suponer su carácter. Su fuerza no viene de la concentración, ni de la muchimadurez, ni cosas así. Es de paso ligero, pero se mueve de manera intensa. Es como esas personas que las ves menudas, incluso frágiles, pero que sin embargo son un despliegue continuo de energía. ¡Más!
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