Delicado, fragante, lleno de aromas complejos, especiados, fresco, flores blancas y pera.
En la boca la entrada es dulce, fresca, con un final amargo muy elegante. Buena acidez.
Al tacto es graso, envolvente, sedoso y con un toque goloso.
Con la temperatura un poco más elevada (16º-14º) el vino evoluciona o resurgen aromas minerales, del terruño.
Todo ello envuelto de hierbas silvestres, toque citrico.
Redondo en todos los sentidos, un vino que se bebe con placer, suave y complejo por igual, embriagador.
Creo que el vino ha ganado y ganara con el tiempo.
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