Cate este vino por primera vez hace dos meses y medio, y francamente antes de abrir la botella, pensé, que lo que iba a a hacer, era, un -corta pega- de las catas anteriores 2009-2010. Es admirable la "uniformidad" entre añada y añada, un vino por encima del bien y del mal. Pero que ocurre, abro la botella del 2011 y me encuentro un Luberri "distinto" casi zaharra:
Como el resto de los demás M.C. de Rioja Alavesa, en nariz se muestra comedido, tímido, no es el de siempre, no es el mismo. Es más serio, fragante. La fruta es negra y roja, palote de fresa, flor de lirio, miel, toques balsámicos y un elegante regaliz negro. Pierde la chispa sin perder volumen y fuerza. La fruta esta macerada, hay hollejo soleado. En pocas palabras, madurez envuelta de juventud.
Se desliza por la boca, es dulce y tánico, redondo, con buena textura y estructura ácida, un regusto a regaliz llena la boca con mucha intensidad, llena sin cansar, es cálido, armado, potente, finos toques tostados, complejo y largo.
Tenemos en boca toda la fruta expresada en nariz, al final nos deja un gusto amargo, como a piel de naranja macerada, todo ello con elegancia, con las señas de identidad de un gran vino de maceración carbónica.
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